Le negaron la prisión domiciliaria a Miguel Etchecolatz y seguirá en cárcel común

La Cámara Federal de Casación Penal rechazó los pedidos de arresto domiciliario presentados por las defensas del ex comisario y jefe de la policía bonaerense durante la dictadura Miguel Osvaldo Etchecolatz y de Néstor Cendón, ex suboficial del Servicio Penitenciario Federal que actuó en el centro clandestino El Vesubio.

 

La Cámara Federal de Casación penal rechazó ambos pedidos de prisión domiciliaria presentados por los genocidas Etchecolatz y Cendón, que con la excusa de la pandemia por Covid-19, solicitaron el beneficio. Cabe mencionar que las condiciones de detención de los pocos genocidas condenados por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura, nada tienen que ver con las que padecen miles de presos y presas en las cárceles del país.

En su resolución, la Sala I del máximo tribunal penal federal del país, al rechazar la domiciliaria a Etchecolatz declaró «inadmisible» la petición del arresto domiciliario para el genocida condenado a prisión perpetua considerando que en el penal de Ezeiza, lugar donde Etchecolatz se encuentra detenido, se han adoptado medidas de aislamiento y que -de momento-, no se han reportado casos positivos ni sospechosos de COVID 19-.

Etchecolatz es un genocida

La Sala I está integrada por los jueces Ana María Figueroa, Daniel Petrone y Diego Barroetaveña, que en su resolución describieron la gravedad de los hechos por los cuales fue condenado a prisión perpetua en 2012, considerados graves crímenes contra la humanidad cometidos en el ataque perpetrado en la Calle 30, casa Mariani Teruggi, operativo en el que fue secuestrada la nieta de Chicha Mariani de apenas tres meses de vida y que aún hoy continúa apropiada.

También en su decisión describen como Etchecolatz participó de la represión en los Centros Clandestinos de Detención que operaron en Brigada de Investigaciones La Plata, Destacamento de Arana, La Casona de Arana, Comisaría 5ta de La Plata, y Puesto Vasco que funcionó en la Subcomisaría de Don Bosco.

Etchecolatz es además uno de los principales sospechosos de las dos desapariciones de Jorge Julio Lopez, un crimen de Estado que aún continúa impune.

Respecto al ex suboficial del Servicio Penitenciario Federal Néstor Cendón, la Sala IV de Casación rechazó evaluar su prisión domiciliaria y declararon «inadmisible» el recurso. En este caso, los camaristas Mariano Borinsky y Javier Carbajo también destacaron «la gravedad de los delitos» por los cuales está condenado a prisión perpetua. Cendón fue condenado por violaciones a los derechos humanos en el centro clandestino de detención «El Vesubio» entre 1976 y 1978, que funcionó bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército.

La pandemia como excusa

De acuerdo a los datos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, desde que la pandemia fue declarada en marzo, hay casi 140 imputados y condenados en causas de lesa humanidad que solicitaron el beneficio de prisión domiciliaria.

Según un informe realizado con la información aportada por las fiscalías, el 72% de los pedidos fueron denegados, al 19% se le concedió domiciliaria o excarcelación y un 9% aún está por resolverse.

A casi 44 años del golpe genocida los condenados por crímenes de lesa humanidad son pocos a comparación de los que fueron responsables. No sólo militares e integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, si no civiles como miembros de la jerarquía eclesiástica, empresarios, funcionarios judiciales y políticos.

El único lugar para los genocidas es la cárcel común, perpetua y efectiva.

 

Fuente: En Orsai