¿Qué hay detrás del discurso anticuarentena?

Por Martín Chávez

El 20 de marzo de 2020, el presidente Alberto Fernández decretó el aislamiento preventivo social y obligatorio por dos semanas, sin embargo, llevamos más de 70 días de confinamiento.
Esta situación generó un congelamiento de la actividad económica, mucha gente sin posibilidad de trabajar, suspensiones, rebajas de salarios y muchas otras problemáticas que complican el panorama social.
El estado reaccionó inyectando dinero en la sociedad a través de diversos mecanismos: tarjeta alimentar, aumentos en la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las jubilaciones, el ingreso familiar de emergencia (IFE) y el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), para ayudar a las empresas a pagar los sueldos.

A pesar de la suma récord que el estado argentino invierte en asistencia social durante la pandemia, la situación económica se hace cada vez más difícil para un sector de la sociedad.
Este estado de cosas, es aprovechado políticamente por una parte de la oposición y por los medios masivos de comunicación, que desde hace bastante construyen y reproducen un discurso anti-cuarentena.

 

Echando leña al fuego

Primero fue la economía, luego la situación de los presos, más tarde los impuestos y ahora es la libertad, esta es una lista de las excusas utilizadas por la oposición política y amplificada por la mayoría de los medios más vistos, más leídos y más escuchados de la Argentina.

Ese bombardeo mediático, que se alimenta de fake news y de declaraciones irresponsables de personajes poco serios de la política, de la economía y ahora, de la “intelectualidad”, inyecta una batería de sinsentidos en una parte de la población, esa parte que se moviliza para levantar la cuarentena, por ejemplo.
Los ataques mediático-políticos fueron creciendo, pasaron de ser una crítica a la metodología y el criterio de gradualidad del aislamiento, a un ataque artero al gobierno de Alberto Fernández, acusado de “totalitario”.

 

El contexto mundial

 

A pesar de todos los argumentos anti-cuarentena, la evidencia de que Argentina tomó las decisiones correctas, es abrumadora.
Los medios se concentran en la Argentina y no miran lo que está pasando en el mundo, al principio intentaron buscar ejemplos de países que abrieron la cuarentena y les fue bien, pero no los encontraron.
Si uno compara las decisiones políticas de salud pública y los alcances del Coronavirus en los países de la región, Argentina es uno de los países que mejor contuvo la crisis sanitaria.

El 17 de marzo, Argentina y Brasil contabilizaban dos muertes cada uno, tres días después en nuestro país comenzó la cuarentena en todo el territorio nacional, en Brasil NO.

73 días después, Brasil superó los 500 mil contagios y está cerca de los 29mil fallecidos por COVID-19, colocándose en el segundo país del mundo con mayor número de casos, debajo de los Estados Unidos.
Argentina por su parte, contabiliza 16.201 casos confirmados y 528 muertes, ocupando el puesto Nº 44 en el “ranking” de países con mayor número de casos.
Entonces, si la aplicación del aislamiento social, generó tan buenos resultados en el país ¿por qué desde algunos sectores se ataca tanto la medida?, será la caída de la economía lo que moviliza tantas críticas.

 

 

La falsa dicotomía

 

Para muchos periodistas, dirigentes políticos y economistas, no se puede priorizar la salud, antes que la economía, porque según ellos, la caída económica podría tener mas victimas que el Coronavirus.

Es cierto que la economía del país es crucial y en ese sentido, desde el estado nacional vienen inyectando todos los recursos posibles para paliar la crisis económica, incluso se ha propuesto el aporte extraordinario a las grandes fortunas, para crear un fondo de emergencia.

Sin embargo, los mismos sectores tanto se preocupan por la crisis económica, se opusieron también al impuesto a los millonarios, un gravamen que solo alcanzara por única vez, a las 12.000 personas con patrimonios mayores a 200 millones de pesos.

 

¿El problema actual de la Argentina es la economía? Parece ser que lo es, cuando la plata la tiene que poner el estado y no lo es, cuando la tienen que poner los privados.

Cuando los economistas liberales (Milei, Boggiano, Espert, etc.) se pasean por los estudios de televisión quejándose sobre la caída del PBI (-5,4%) se les olvida repasar los datos macroeconómicos de los países del “primer mundo”.

Si miramos las economías de estos países “serios”, como les gusta llamar a los economistas liberales, podremos observar como la caída económica ha sido general, tanto para los que decretaron la cuarentena, como para los que no.

Francia registro en el primer trimestre del 2020, una caída del 5,8%, España un 5,2%, Italia lo sigue de cerca, con un 4,7%, Bélgica con un 3,9%.

Y estos datos negativos no existen solo en Europa, Los Estados Unidos, por ejemplo, registra una caída del PBI, de 4,8%.

En este contexto, no parece haber relación entre cuarentena y economía, la única diferencia entre ellos y nosotros, es la cantidad de muertos: Francia (28.774), España (27.125), Italia (33.340), Belgica (9.467) y los Estados unidos (103.781).

 

 

La radicalización del discurso

 

Esta campaña anti-cuarentena opera sobre la fatiga de las personas después de mas de 2 meses de aislamiento social, ha pasado por varias etapas y fue sumando voces distintas, pero parecidas.

Tuvimos al expresidente Mauricio Macri, Sosteniendo “que el populismo es más peligroso que el Coronavirus”, la escuchamos decir a Patricia Bullrich, presidente del PRO, que el reconocido epidemiólogo, Pedro Cahn, era “casi un terrorista”

También vimos a Nicolas Winasky intentar apelar a los sentimientos, cuando relataba la triste historia de la sobrina recién nacida, que conoció por Whatsapp.

Con el correr de las semanas y con la última extensión de la cuarentena, los medios decidieron obviar los resultados positivos que trajo la cuarentena y la contención de la curva de casos, para enfocarse en lo “importante”, que nuestra cuarentena “era la más larga del mundo”.

 

 

A partir de allí, se fue radicalizando el discurso anticuarentena y se sumaron nuevas voces a esta nueva fase de la campaña.

En una carta pública, 300 “intelectuales” vinculados al macrismo, aseguraron que debido a la extensa cuarentena “la democracia está en peligro” y denominaron al gobierno de Alberto Fernández, como una “Infectadura”. Algunos de los nombres que respaldan el documento, son: Juan José Sebreli, Santiago Kovadloff, Luis Brandoni, Darío Lopérfido, Sandra Pitta, Daniel Sabsay, Fanny Maldelbaum, entre los más destacados.

Este discurso con mucho odio y pocos argumentos, se va incorporando en un grupo minúsculo de la sociedad. Con cada zócalo televisivo, con cada tapa de diario, con cada editorial, se exacerba y va tomando impulso, lo suficiente fuerte para salir a la calle y exponerse y exponer a los demás al virus.

 

A principio de mes, hubo una convocatoria a marchar contra la cuarentena, en las redes sociales se la llamo “la marcha de los barbijos”, pero nunca llego a concretarse, la gente no salió a la calle y la convocatoria fue un fracaso. Desde ese 7 de mayo, hasta esta semana, el discurso anticuarentena logro sacar a un grupo de personas a protestar en la via pública.

Algo más de cien personas se congregaron en el centro de la capital federal, para reclamar la apertura de la cuarentena, con los más diversos “argumentos” se manifestaron a principios de esta semana y ayer a la tarde.

Las personas “autoconvocadas” por los medios y por la oposición, fueron entrevistas por el periodista de C5N, Lautaro Maslin y cuando les pregunto por qué estaban allí, le dijeron: “porque queremos libertad”, “libertad para circular y trabajar, como lo dice el artículo 14 de la constitución”, porque esto es “un estado totalitario”, “esto es una dictadura”.

Para otros, el virus y la pandemia no existían y sostenían que “esto es una farsa”, «la gente tiene que despertar de toda esta mentira de la pandemia», algunos de ellos no confiaban en la magnitud, para ellos “las muertes están infladas” y “el virus existe, pero la pandemia no”.

Otro grupo ofrecía alternativas “clínicas” para enfrentar el virus, como la hidroxicloroquina, “que fue probada y funciona” y cuando el notero le preguntaba: pero de donde sacaste esa información, le respondían: “lo vi en youtube”.

También hubo quien planteo soluciones más naturistas, como una “alimentación vegana”, ya que, de esa manera, “alcalinizas tu cuerpo, y con un cuerpo alcalino el virus no tiene lugar”. Maslin obtuvo todo tipo de respuestas, pero la que más sorprendió, cuando pregunto: ¿por qué estas acá? Fue sin dudas: “porque hace 80 días que no la pongo”

 

 

Este es un panorama de la mayoría de los sinsentidos que llevaron a la gente a protestar en la vía publica, rompiendo el aislamiento preventivo, social y obligatorio. Sin embargo, también hubo voces disonantes en esa marcha, fueron las menos, es cierto, pero planteaban la situación por la que pasan millones de personas que la cuarentena, corto su fuente de trabajo y con el IFE, no les alcanza.

Esas son las voces, a las que hay que prestar particular atención, porque hoy estas manifestaciones son pequeñas y las protagonizan personajes que parecen creados por Diego Capusotto y Pedro Saborido, pero el discurso anticuarentena no esta dirigido a ellos, sino a los millones de trabajadores que no llegan a fin de mes.

 

Mantener o flexibilizar

 

Ese es el debate sobre el que intenta influir la militancia cuarentena, ese es el objetivo de todas las operaciones mediáticas de desgaste y desestabilización, en contra del gobierno.

Según una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), para el diario Página 12, hay un 81,5 % de la población que le parece bien, flexibilizar la cuarentena, sin embargo, a un 48% le da miedo esa apertura.

En cuanto a los 73 días que llevamos de cuarentena, se mantiene un alto índice de apoyo al gobierno y a las decisiones tomadas, hay un 80% que cree que las medidas tomadas y la cuarentena fueron exitosas.

Las próximas semanas serán cruciales, junio es el mes en que muchos especialistas estiman que pueda llegar el pico máximo de contagios, en ese sentido, el discurso anticuarentena intentara potenciar el hartazgo y la fatiga en la población y motivar a cada vez más gente a salir a la calle a quejarse.

En ese sentido, se vuelve imprescindible contrarrestar ese discurso irracional e irresponsable, con calma y argumentos.

Hoy más que nunca, es necesario develar los intereses que se esconden detrás del discurso anticuarentena.