Designaron a la nueva interventora del Servicio Penitenciario Federal

La exjueza María Laura Garrigós de Rébori, será designada subsecretaria de Asuntos Penitenciarios desde donde ejercerá la intervención del Servicio Penitenciario Federal (SPF), un cargo clave que había provocado tensión interna en el gobierno. Es la primera mujer que formalmente estará al frente de esa institución.

El nombramiento de la exintegrante de la Cámara Nacional de Casación Penal  -se jubiló en 2018- se conoce luego de que el SPF quedara en la mira judicial en la causa por espionaje ilegal que tramita en los tribunales federales de Lomas de Zamora. Este miércoles, en el marco de este expediente, se allanó el Complejo Penitenciario de Ezeiza, por ejemplo. Con su postulación, el presidente Alberto Fernández replica el modelo de intervención de la Agencia Federal de Inteligencia. Allí, Fernández designó a la fiscala Cristina Caamaño, actual presidenta de JL.

La subsecretaría en la que recalará Garrigós de Rébori estaba vacante. Es el cargo que en tiempos de Macri llegó a ejercer el actual Fiscal General porteño, Juan Bautista Mahiques, acusado de ser uno de los impulsores del Lawfare. Un sector quiso nombrar allí a Emiliano Blanco, Director Nacional del Servicio Penitenciario Federal desde 2014 hasta hace pocos días pero el ala kirchnerista puso fuertes reparos ya que consideraba que bajo su gestión durante el macrismo fue funcional a la persecución política de opositores. De hecho, Blanco presentó su renuncia recientemente cuando empezó a avanzar la causa de Lomas de Zamora donde se investiga a una organización criminal con terminales en distintos organismos estatales. Por eso, Garrigós tendrá a su cargo la intervención del SPF.

Con la postulación de Garrigós de Rébori, Fernández reedita el modelo de gestión de la AFI. Ubica al frente de una dependencia estratégica a una mujer vinculada al mundo judicial y a Justicia Legítima. El objetivo parece claro: hacer orden en un lugar que en los últimos 4 años estuvo estrechamente relacionado con los sótanos de la democracia.

Fuente: El Destape