El presidente Alberto Fernández anunció el pase a nueva fase flexibilizada de la cuarentena para las dos semanas que van desde el 18 de julio al 2 de agosto, calificándolo como un intento de «volver a la vida habitual en este nuevo mundo». Será con una apertura escalonada de actividades comerciales, industriales y sociales pero con la advertencia de que la situación «está muy lejos de ser superada». Por eso, remarcó, «si hay que volver atrás, volveremos atrás». El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, detalló los pasos que se darán en la ciudad de Buenos Aires, que arrancarán con la reapertura de los comercios de cercanía y se extenderán a actividades hasta ahora vedadas como peluquerías y mudanzas. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, definió a la nueva cuarentena en la provincia como «intermitente», que comenzará el lunes con la actividad de empresas y el miércoles con los comercios barriales. «La regla de la libertad, primero reclama estar vivos. Quiero que estemos bien de salud y que a la vida la podamos disfrutar. A la libertad nunca la coartamos, estamos preservando la salud de la gente», replicó Fernández a los sectores anticuarentena.

Dado el aumento de casos de los últimos días, la apertura estuvo justificada por la ralentización de la duplicación de contagios, uno de los principales índices a tener en cuenta dado que es la forma que permite proyectar cómo evolucionará la ocupación de camas. «En estos 14 días, a pesar de los números que muestran un incremento de contagios y de fallecidos, aún así nosotros seguimos estando en términos comparativos en una situación buena», definió el Presidente. De hecho, ayer se registró un nuevo récord con 4.518 casos -3.002 en la Provincia y 1.081 en la Capital- y 66 fallecidos. Es la primera vez que la Provincia supera los 3 mil casos.

Fernández aseguró que esos números a veces altos se debe a que hay datos que se acumulan y «reflejan lo que ha pasado en más de un día». Más allá de estas explicaciones, está claro que para llegar a las flexibilizaciones resueltas ayer también pesaron la caída de la economía, por un lado, y el agotamiento social, por el otro, luego de un período de aislamiento que ya cumple cuatro meses.

Hubo un nuevo formato de presentación. Fue en el quincho de Olivos en vivo y al trío habitual de la mesa -Fernández, Rodríguez Larreta y Kicillof- lo acompañaron de manera virtual en pantallas individuales los gobernadores de Río Negro, Arabela Carreras, de Jujuy, Gerardo Morales, y de Chaco, Jorge Capitanich, las tres provincias que registraron más contagios en las últimas semanas. El Presidente destacó «la unidad que tuvimos» para decidir las medidas desde el inicio de la pandemia y nuevamente se valió de las «filminas» para explicar los exitosos resultados que arrojó hasta ahora la cuarentena en comparación con lo sucedido en otros países. En esta ocasión, citó el caso del País Vasco, donde el sistema sanitario se vio sobrepasado y llegó a la dramática instancia de tener que decidir quienes recibirían atención médica y quienes no.

«Estos días que hemos vivido han sido útiles. El tiempo de duplicación está en 23,75 días y casi estamos alcanzando nuestro mejor momento. Y esto es consecuencia de los cuidados que hemos tenido en el AMBA. El 25 de junio duplicaba cada 14 días, hoy duplica cada casi 25 días. Tenemos algunos datos optimistas que nos permiten pensar que este tiempo de aislamiento en el AMBA ha servido, ha sido útil. Pero eso no quiere decir que hayamos superados el problema», insistió. Hubo un gráfico animado sobre la evolución de las muertes en la región realizado por la Celag y un video detallando todas las medidas que había tomado el Gobierno en este tiempo. «Sepan que vamos a estar ayudando a todos. No vamos a dejarlos abandonados. Ustedes son nuestra prioridad y vamos a estar a sus lados», dijo el Presidente.

La idea de una vuelta escalonada a la actividad es lo que recomiendan los sanitaristas en base a lo sucedido en otras partes del mundo. Una reapertura de golpe dio lugar a nuevos brotes de contagio y obligó a volver para atrás. Rodríguez Larreta explicó que la idea de la Ciudad es arrancar el lunes con la reapertura de los comercios de cercanía y actividad física individual en horario ampliado de 18 a 10, aunque al inicio será de acuerdo al número de DNI. El cronograma posterior incluirá la salida recreativa de los chicos -de hasta una por día a partir de la semana que viene-, templos para rezo individual y actividades que hasta ahora no habían recibido el okey como peluquerías, lavaderos de autos, mudanzas, galerías de arte y psicólogos, entre varias otras.

De manera sutil, Kicillof volvió a marcar que, proporcionalmente, la cantidad de contagios y fallecidos es mucho mayor en CABA que en los tres cordones del Conurbano. «Las zonas más densamente pobladas son las de más circulación», explicó, por las diferentes fases que existen en la geografía bonaerense. Adelantó que arrancarían la apertura el lunes con las empresas con protocolo y transporte propio, el miércoles los comercios de cercanía y la próxima semana con las actividades liberales.

Carreras inició el turno de los gobernadores en pantalla con un pequeño blooper porque no había activado el micrófono. Los tres comentaron cómo habían evolucionado el virus en sus provincias y las medidas que se habían tomado para contenerlo. El caso más particular es el de Jujuy. En mayo, el radical Morales trató de hacer punta en la apertura de actividades físicas y comerciales. Incluso buscó apurar la vuelta de las clases y hasta llegó a plantear que el campeonato de fútbol se trasladara a su provincia. «En 30 días llegamos a 640 casos», se lamentó ayer. Fue el único que no se quitó el barbijo para hablar. Fernández lo utilizó como ejemplo de lo rápido que puede propagarse la covid-19 cuando no se toman los recaudos. «Es un caso interesantísimo para ver», definió.