Pergolini y su exabrupto patronal sobre la ley de teletrabajo

Mario Pergolini –empresario, conductor de radio y vicepresidente de Boca Juniors- acaba de arremeter nuevamente contra los derechos y condiciones laborales, con un ataque a la recientemente sancionada ley de teletrabajo. Para el conductor, la normativa no es lo suficientemente flexible para las patronales, limitando el atractivo que podría tener una regulación que elimine de un plumazo cualquier atisbo de protección para el trabajador. Ya en el pasado, Pergolini se había manifestado por una reforma laboral a la medida de las patronales.

Pergolini utilizó el espacio de su programa matutino Maldición, va a ser un día hermoso para atacar la reciente normativa manifestando “no se dan cuenta lo que están legislando, nunca dan ventajas para que haya trabajo. Te frenan las ganas de dar trabajo, cada vez que doy trabajo es un problemón. Estos tipos son unos tarados”. La crítica del empresario-conductor se centró en el artículo 8 de la ley, que establece el concepto de “reversibilidad”, donde un trabajador que hubiera optado por una modalidad de teletrabajo podría escoger regresar a una modalidad presencial. “El sistema es bueno porque podés reducir lugares, podés dar más trabajo con menos costos. Si la persona de golpe dice: ‘ahora quiero que me des un lugar’ y no lo tengo, se puede dar por despedida. Toda la ventaja de tenerla en un teletrabajo se perdió”, manifestó. Es decir que Pergolini parte de reconocer los beneficios empresariales de esta modalidad, ya que reduciría los costos de infraestructura –y los vinculados al mantenimiento de esta- del empleador; sin embargo, plantea que esta modalidad debe servir para desentenderse de la regulación laboral vigente, una especie de trampolín al reino de las patronales.

Pergolini desarrolla aún más sus objetivos cuando se escandaliza al decir que “contratás a alguien como teletrabajo y hay que contratarlo en relación de dependencia. Una persona que podría haber tenido dos, tres trabajos, cortos, sencillos, con nuevas metodologías de trabajo, los llevamos a como teníamos las metodologías de trabajo en los 60, en los 70, que todavía no ha cambiado”. El ataque no podría ser más claro: al empresario solo le interesa tener las manos libres para hacer y deshacer contrataciones según su necesidad. Lo dice claramente cuando refiere que a él le encantaría que la regulación se diera por medio de un contrato: no se refiere a un contrato laboral sino a uno de “prestación de servicios”, el antecedente precario previo a la normativa vigente, donde ambas partes –empresario y trabajador- contratarían “libremente”.

El empresario-conductor le pifia cuando denuncia que los legisladores no consultaron con el sector privado respecto a esta regulación del teletrabajo. Lo hicieron invitando a las principales representaciones patronales a la Comisión de Trabajo, lugar desde donde estas atacaron el proyecto de ley del Frente de Izquierda y sentaron las bases de la actual regulación, donde la mayoría de los derechos otorgados al trabajador se presentan de forma condicional.

También se equivoca cuando menciona que esta ley no es del interés para el Estado, sino solo para el sector privado. El Estado es el principal precarizador laboral, con contratos basura, regulaciones ambiguas e incluso trabajo en negro. La cuarentena ha empujado a decenas de miles de trabajadores docentes y contratados pertenecientes a Nación, las provincias y los municipios, que han pasado abruptamente al teletrabajo vulnerándoseles la jornada laboral y las condiciones salariales y de trabajo.

Respecto a la tesis de que una regulación más flexible sería necesaria para una mayor generación de puestos de trabajo, se trata de un engañapichanga de los más viejos. La destrucción de los derechos laborales solo arroja mayor rentabilidad para el capital y no mayor inversión en puestos de trabajo: si de lo que se trata, justamente, es de descartar mano de obra a un costo cero, o de hacerla producir a ritmos más intensos.

En definitiva, la arenga de Pergolini contra la nueva legislación –que recién se aplicará después de 90 días- se inscribe en las presiones del capital para avanzar hacia una desregulación mayor y a una reforma laboral de fondo. La ley de teletrabajo le otorga fuertes potestades a las patronales incorporando el trabajo por “objetivos” (destajo), vulnerando licencias, flexibilizando jornadas, abaratando costos y condicionando derechos –como el de reversibilidad, que depende de las posibilidades del empleador. Pergolini ha terminado por convertirse en un vocero, irritado, del frente patronal contra la clase obrera.

fuente: www.prensaobrera.com