La grieta eterna

La grieta se ha constituido como un concepto central en la política argentina, el discurso de los medios hegemónicos acusa al oficialismo de ensancharla, pero al mismo tiempo fomenta el odio y las acciones desestabilizadoras, son 24 horas por 7 días de mentiras y campaña anti «todo». Estos medios y sus operadores, ya no se preocupan porque algo de lo que dicen sea verdad, la verdad ya no es parte de la ecuación periodística, lo único que les interesa es potenciar el «enfrentamiento» y agrandar esa grieta, con toda esa enorme producción de «fake news» que fabrican cada día, van consolidando un núcleo duro que repite todas sus consignas políticas, núcleo al que incluso pueden sacar a la calle a protestar.

 

 

La grieta es presentada por el discurso mediático como un fenómeno nuevo, pero claramente no lo es, venimos teniendo enfrentamientos sociales a lo largo de toda nuestra historia, algunos con chances de resolverse, otros insalvables. También a lo largo de la historia argentina hubo varios intentos de crear la unidad nacional, de unir a todos los ciudadanos, pero ¿se puede unir el agua y el aceite?

Los enfrentamientos sociales y políticos son recurrentes a lo largo de la historia: Revolucionarios y Conservadores, Unitarios y Federales, Peronistas y Antiperonistas.

La forma en que nos paramos ante los hechos, los valores e intereses que nos mueven y nuestra ideología, nos posicionan en un lado o del otro de esa “grieta y en muchos de esos casos, los intereses y valores que se enfrentan son antagónicos. La historia (a diferencia de la literatura y el cine) no se reduce a enfrentamientos entre los buenos y los malos, aunque a veces la realidad supera a la ficción.

 

Carlos Noriega fue a la marcha del 13S con una remera elogiando la dictadura - Infonet Noticias

 

Cuesta entender como hay gente que está de acuerdo con una dictadura que torturo, asesino y desapareció a 30.000 personas o que festejo el bombardeo a civiles en junio del ’55, como entender a los que protestan contra la cuarentena, que es la única herramienta para cuidarnos.

 

Ya llevamos casi 6 meses de aislamiento social preventivo y obligatorio por el COVID-19, en todo este tiempo se ha librado una batalla discursiva entre los “anticuarentena” y los que respetan el aislamiento.

 

De un lado, los que se mueven por el interés individual, los que se quejan por no poder jugar al golf, los que esconden a la “mucama” en el baúl del auto o los que están desesperados por tomar una cerveza en Palermo, del otro, los que persiguen el interés colectivo, los que se sacrifican quedándose en sus casas, los que ayudan a los que más necesitan.

 

La de ayer no fue una marcha anticuarentena sino antiperonista" - Diario EL SOL

 

Los intereses, los valores, las ideologías sin duda que nos separan de otros y eso necesariamente no es algo malo, somos nosotros, porque no somos ellos. En ese sentido, si la grieta no existiera, quizás tendríamos que crearla.

Por suerte, somos muchos más los que pensamos en el bien colectivo y siempre ha sido así, aunque muchas veces no lo sepamos, aunque los medios traten de imponer la idea de una sociedad dividida en dos, lo que hay en realidad, es un grupo minúsculo de privilegiados que no los mueve otra cosa que el odio, ese que inyectan diariamente los medios hegemonicos de comunicación y la oposición actual.

En ese sentido, como decía Don Arturo Jauretche: «La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor»